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ONU lanza Año Internacional de los Bosques

02 de febrero, 2011  La Organización de las Naciones Unidas declaró al 2011 como el Año Internacional de los Bosques y la Asamblea General inauguró hoy oficialmente este ciclo.

El presidente de ese órgano de la ONU, Joseph Deiss, destacó la importancia de las áreas forestales para la subsistencia humana.

“Centenares de millones de personas, fundamentalmente en los países en desarrollo, dependen de los bosques para su vida cotidiana… son el pulmón del planeta; sin embardo, cada minuto que pasa desaparecen unas 25 hectáreas de floresta”, dijo Deiss.

Los distintos oradores subrayaron la necesidad de un manejo más adecuado de lo bosques para la mitigación y adaptación al cambio climático, y la necesidad de adoptar medidas para frenar la deforestación.

En ese sentido, el subsecretario de Relaciones Exteriores de México, Juan Manuel Gómez Robledo, recordó la reciente adopción de los Acuerdos de Cancún, que también cubren este tema.

“En Cancún dimos un paso importante al reconocer la relevancia de los bosques y los beneficios de su preservación en términos de mitigación, mejora de las condiciones de vida de las poblaciones que en ellos habitan, la protección de las especies y la restauración de la biodiversidad y ecosistemas, entre otros beneficios”, subrayó.

Según la FAO, la tasa de deforestación mundial se ha reducido en un 37%, pero queda mucho por avanzar, fundamentalmente en Sudamérica y África.


Tomado de ecologismo.com


Año Internacional de los Bosques. La Organización de las Naciones Unidas declaró al 2011 como el año internacional de los bosques, una propuesta cuyos principales objetivos son hacer que la población adquiera conciencia sobre su importancia para el futuro de la vida en la Tierra y aprenda cómo cuidarlos.

Aunque los bosques son cruciales para la absorción del carbono y para el control del clima mundial, su existencia viene siendo bastante amenazada a causa de la deforestación desenfrenada a la que son sometidos. Todos los días enormes áreas verdes se destruyen, para dar lugar a prácticas como la ganadería y el monocultivo.

Las cifras impresionan: anualmente se derrumban más de 130.000 km2 de bosques y, con esta actividad, se genera un quinto del total mundial de emisiones de carbono. Como el comercio de productos derivados de la deforestación es millonario -hay más de 200 billones anuales de euros en juego- seguramente son necesarias iniciativas globales urgentes para frenar el problema.

Mientras tanto, todos podemos cumplir nuestra parte, haciendo lo que esté a nuestro alcance para evitar más deforestación y más emisiones. En primer lugar, reduciendo nuestro consumo personal de papel y madera: reciclando muebles o comprando usados en lugar de nuevos, y evitando la impresión de papeles innecesarios.

Otro cuidado fundamental es elegir productos que contengan el sello FSC, que certifica que la madera y el papel provienen de bosques sustentables. Es importantísimo que lo tengamos en cuenta a la hora de consumir todo producto proveniente de árboles.

Tomado de Centro de noticias ONU

SE AGOTAN LOS BOSQUES NATURALES EN COLOMBIA‏

Nicolás Navarro Laserna.
Ecólogo, Pontificia Universidad Javeriana
Bogotá – Colombia

Sí a la reforestación, pero sin Ley Forestal

El 31 por ciento de los bosques nativos de Colombia ha sido arrasado, lo que se traduce en una tasa anual de deforestación de 598.000 hectáreas. El profesor Orlando Rangel hizo una radiografía sobre las causas e implicaciones de esta preocupante situación en el país, que de no tomar acciones, podría presenciar un agotamiento del capital natural en 94 años.

Cuando hace dos años se conoció la aprobación de la Ley Forestal (ley 1021 de 2006), se presentaron -un poco tarde como es nuestra costumbre- manifestaciones de preocupación por su alcance en cuanto a la conservación y preservación del bosque nativo. Varios artículos y la realización de foros y reuniones, que en nada conmovieron al gobierno, fueron las notas destacadas de la reacción tardía de la ciudadanía ante esta embestida de la globalización.
Las cifras sobre consumo de madera, cuatro millones de metros cúbicos anuales y la fuente de procedencia de la misma –bosque nativo (80%) + plantaciones (20%)– debería ser el argumento de mayor peso para que se planearan estrategias que permitieran proteger los escasos remanentes de bosque natural, al tiempo que se incentiva la reforestación.

Las cifras sobre deforestación y agotamiento de bosques en Colombia demuestran categóricamente que las intervenciones relacionadas con la explotación maderera, la incorporación de nuevas tierras a la explotación agropecuaria y el avance incontrolado de obras civiles y de los cultivos ilícitos han significado la extinción del 31% de la cobertura boscosa original de la Nación, llevándonos a la preocupante tasa anual de deforestación de 598.000 hectáreas.

Reforestación comercial

Las implicaciones de esta intervención descontrolada no han merecido la atención de los entes gubernamentales directamente relacionados con la protección y preservación del inmenso capital natural (biodiversidad) que un día tuvimos y, por el contrario, se insiste en el erróneo planteamiento de descapitalizarnos en lugar de utilizar los bienes y servicios que el capital natural presta.

Una de las estrategias apropiadas para disminuir la presión sobre el bosque nativo es incrementar la superficie con programas de reforestación comercial, razón por la cual nadie dudaría en apoyar la iniciativa si se realiza en la forma, en la superficie y en los lugares que repetidamente los entes académicos y los expertos han señalado.

Los estimativos sobre reforestación industrial en el país son contundentes en cuanto al incumplimiento de las tasas de reforestación propuestas en diversas épocas. Ante la pobreza de la superficie con programas comerciales de reforestación que para el periodo 1962-1980 significaron 92.000 has, se propusieron entonces para el período 1980-1998 incrementos de 10.000 hectáreas por año (meta 180.000 has) y, en el caso más favorable, de 40.000 hectáreas por año (meta 720.000 has) adicionales a las plantaciones existentes en esa fecha.

Para 1998, la superficie con plantaciones reforestadas era de 87.000 has, es decir, que el no cumplimiento de las tasas propuestas significó un déficit de 185.000 y 725.000 has, de allí que podríamos afirmar que en ese período de 18 años no se incrementó si quiera en una hectárea la superficie con programas de reforestación comercial (Sistema de Información Técnico Forestal, SITEP, 1997). Si el consumo anual de madera sigue al mismo ritmo, o se dobla, es obvio que para resolver el déficit se seguirá recurriendo al bosque nativo.

Estrategia a 20 años

En la actualidad, cuando se discuten las implicaciones del cambio climático en la economía y en la calidad de vida de los colombianos y está en auge el impulso a los biocombustibles, la actividad reforestadora es la indicada para cumplir con varios de los propósitos que nos facilitaría enfrentar en mejores condiciones las consecuencias de los dos eventos mencionados anteriormente, a la vez que nos ayudaría enormemente en el propósito crucial de salvar al bosque nativo.

En el país, el impacto de la reforestación ha tenido su mínima expresión y con el ritmo con el cual marcha la actividad, junto con otros procesos transformadores del entorno natural, el agotamiento del capital natural se presentará en unos 94 años, si no se toman medidas que permitan detener estas desaforadas tasas de deforestación.

Bajo las consideraciones anteriores, un proyecto que trate de incentivar la reforestación comercial que no incluya explotación con fines madereros del bosque nativo debe ser apoyado por la sociedad colombiana. Los conocimientos generados en los últimos 20 años sobre especies autóctonas con potencial maderable y las posibilidades complementarias de apropiación de los bienes del bosque nativo (sin transformaciones de sus condiciones originales) deben incorporarse en estos paquetes tecnológicos que apuntalen el esfuerzo reforestador del país.

Una iniciativa que promueva la reforestación comercial en la cual se ofrezcan facilidades de orden administrativo (incentivos tributarios, agilidad de trámites) es bienvenida y debe ser apoyada, ya que de esta manera se salvaguarda al bosque nativo, al disminuir la presión por la demanda de madera.

Los actos relacionados con aprobación de la ley, derogación de la misma por la Corte Constitucional y presentación de una propuesta alternativa han sido liderados por el Ministerio de Agricultura, que ha copado los vacíos del Ministerio del Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial (MAVDT), desafortunadamente no para buscar la protección del capital natural (biodiversidad, bosques), sino para impulsar de manera equivocada la apropiación del mismo, como quedó demostrado con la derogada Ley Forestal y los intentos recientes de revivirla.

En síntesis, bienvenida la reforestación en todas las escalas y en todas las áreas geográficas que requieran la restauración y recuperación de las condiciones originales del entorno, ya que de esta manera disminuirá la presión sobre el bosque natural y conseguiremos el objetivo primordial de conservar los remanentes de capital natural (bosques) que aún persisten en nuestro territorio.

Tomado de Colectivo Ecológico y Ambiental de Antioquia
 
     
   

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